Yo cada día me sorprendo más en este mundo de los toros.
Lo de José Tomás, ni lo comento, que ya se ha encargado el
mundo entero de hacerlo, y mi opinión también me la reservo, porque es mía.
Esto que os voy a contar, no es una opinión, es algo verídico.
En la Villa de Riaza, con una gran tradición taurina, hemos
estado en fiestas toda la semana pasada.
Empezamos muy bien, el lunes 10, con una gran
novillada de Los Maños (de los novilleros mejor no digo nada), parecía que
el viernes día 14, nuevamente disfrutaríamos de
toros de una renombrada ganadería “ALCURRUCEN”, pero no.
Parece ser, que cuando el ayuntamiento de Riaza, fue a
contratar dicha corrida, la exigencia del alcalde fue, que quería los toros que vieron en el campo, pero tal y como estában,
osease sin afeitar.
Este ganadero, quiso cobrar por adelantado, y el Señor Alcalde (parece que lo veía venir),
le dijo que cuando estuvieran los toros en Riaza y comprobara que no estaban
afeitados, que con mucho gusto le pagaría euro sobre euro.
Llego el viernes, y los toros no llegaban. Llego la hora del
encierro y los toros no llegaban, vamos que los toros de Alcurrucen no llegaron
nunca.
Menos mal, que el consistorio, se movió prontamente, y
consiguieron traer seis toros para esa tarde de la ganadería de Carmen Segovia.
Al parece, a Jiménez Fortez, no le apetecía mucho torear toros de Carmen Segovia,” y en su lugar vino Uceda Leal”
(un pareado precioso).
Yo no fui a los toros, ya me cansa un poquito tanta tontería,
así que no puedo opinar de la corrida en cuestión.
Estas cosas que
pasan, son como un virus que todo lo invade y para el cual no tenemos vacuna, y
no sé si alguien (que tendría que ser Premio Nobel), dará alguna vez con ella.
En fin sin más comentarios, ahora me voy a dedicar a
descansar y reflexionar sobre cuestiones filosóficas de mi vida.
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Por cierto, al diseñador del cartel, que lo contraten en las ventas |
Un saludo
Blanca