viernes, 7 de agosto de 2009
PLAZA DE TOROS DE VITORIA

La nueva plaza vitoriana albergará 7788 butacas en espectáculos taurinos, pudiendo ampliar su aforo hasta 11292 espectadores en otro tipo de espectáculos. El recinto estará cub
ierto por un techo curvado grisáceo de materiales plásticos, que podrá abrirse o cerrarse dependiendo de las condiciones climáticas.
ierto por un techo curvado grisáceo de materiales plásticos, que podrá abrirse o cerrarse dependiendo de las condiciones climáticas.PLAZA DE TXAGORRI
La antigua plaza de toros de Vitoria, se asentaba sobre terrenos del antiguo barrio de Txagorritxu, siendo la misma un proyecto del arquitecto vitoriano Pantaleón Iradier. Fue inaugurada el 2 de septiembre de 1880.
Se construyó sobre los terrenos de la anteriormente construida en 1851 y en principio contó con capacidad para 11000 espectadores. En la corrida del estreno se lidiaron toros de la ganadería de Félix Gómez de Colmenar Viejo actuando los diestros Lagartijo y Ángel Pastor que sustituyó a Frascuelo, que se recuperaba de una cogida.
En 1941 fue restaurada ensanchando los pasillos, sustituyendo gran parte de la madera por hormigón, se ampliaron las cuadras y se restauró la fachada. Quedó con 51 metros de diámetro en el ruedo y 10.714 localidades.
La antigua plaza de toros de Vitoria, se asentaba sobre terrenos del antiguo barrio de Txagorritxu, siendo la misma un proyecto del arquitecto vitoriano Pantaleón Iradier. Fue inaugurada el 2 de septiembre de 1880.
Se construyó sobre los terrenos de la anteriormente construida en 1851 y en principio contó con capacidad para 11000 espectadores. En la corrida del estreno se lidiaron toros de la ganadería de Félix Gómez de Colmenar Viejo actuando los diestros Lagartijo y Ángel Pastor que sustituyó a Frascuelo, que se recuperaba de una cogida.
En 1941 fue restaurada ensanchando los pasillos, sustituyendo gran parte de la madera por hormigón, se ampliaron las cuadras y se restauró la fachada. Quedó con 51 metros de diámetro en el ruedo y 10.714 localidades.
TOROS EN LA PLAZA MAYOR
Hace 250 años, nació Justo Antonio de Olaguibel, vitoriano de pro, que con el paso del tiempo y gracias a sus obras se convertiría en importante arquitecto. Allí por 1781 los hombres ilustres de la ciudad de Vitoria, empezaron a pensar en la construcción de un edificio que sería habilitado para lo que hoy conocemos como casa consistorial. Se pensó en el vitoriano, Justo Antonio de Olaguibel, joven arquitecto discípulo de los importantes Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva en la Academia de las Bellas Artes de San Fernando, en principio se le facilitó la idea de un edificio de carácter cuadrangular con plaza en el centro para diversos usos, mercados, fiestas etc.Olaguibel, ideó la plaza como un cuadrado perfecto que midiera 220 por 220 pies, algo así como 68 metros en la cual además se pudieran celebrar fiestas de toros. De ese modo, la plaza comienza a construirse el 17 de octubre de 1781 bajo su dirección, con la colocación de la primera piedra, con la idea de que el frontal se dedicase a Casa Consistorial y sus otros tres lados a viviendas de uso particular.
En su proyecto, los cuatro lados de cuadrado, por su parte externa eran exactamente iguales diferenciándose solamente en la distribución interior. En l787 se comienzan a construir los Arquillos que darían cobijo a los soportales. De una manera definitiva se instala en la parte correspondiente del edificio el gobierno municipal, en el día de nochebuena del año 1791. En ese momento se la conoce con el nombre de La Plaza Nueva. Esta plaza fue modelo de las posteriores de las ciudades vascas de Bilbao y San Sebastián.En cuanto su uso taurino, los primeros conocimientos de festejos celebrados se remontan a 1.789 para la celebración de la proclamación del Rey Caros IV.
Es decir que su uso como edificio no se había consolidado todavía cuando se conocen las primeras fiestas de toros en la plaza. A partir de ahí y hasta 1852 que se inaugura una plaza con función especifica de plaza de toros, en el lugar donde se levanta la actual, fue en La Plaza Nueva que para entonces se la denominaba como Plaza Mayor, en el lugar donde los vitorianos disfrutaban de la fiesta de toros en su ciudad.La hoy llamada Plaza de España es declarada monumento histórico artístico en el año 1984.
Hace 250 años, nació Justo Antonio de Olaguibel, vitoriano de pro, que con el paso del tiempo y gracias a sus obras se convertiría en importante arquitecto. Allí por 1781 los hombres ilustres de la ciudad de Vitoria, empezaron a pensar en la construcción de un edificio que sería habilitado para lo que hoy conocemos como casa consistorial. Se pensó en el vitoriano, Justo Antonio de Olaguibel, joven arquitecto discípulo de los importantes Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva en la Academia de las Bellas Artes de San Fernando, en principio se le facilitó la idea de un edificio de carácter cuadrangular con plaza en el centro para diversos usos, mercados, fiestas etc.Olaguibel, ideó la plaza como un cuadrado perfecto que midiera 220 por 220 pies, algo así como 68 metros en la cual además se pudieran celebrar fiestas de toros. De ese modo, la plaza comienza a construirse el 17 de octubre de 1781 bajo su dirección, con la colocación de la primera piedra, con la idea de que el frontal se dedicase a Casa Consistorial y sus otros tres lados a viviendas de uso particular.
En su proyecto, los cuatro lados de cuadrado, por su parte externa eran exactamente iguales diferenciándose solamente en la distribución interior. En l787 se comienzan a construir los Arquillos que darían cobijo a los soportales. De una manera definitiva se instala en la parte correspondiente del edificio el gobierno municipal, en el día de nochebuena del año 1791. En ese momento se la conoce con el nombre de La Plaza Nueva. Esta plaza fue modelo de las posteriores de las ciudades vascas de Bilbao y San Sebastián.En cuanto su uso taurino, los primeros conocimientos de festejos celebrados se remontan a 1.789 para la celebración de la proclamación del Rey Caros IV.

Es decir que su uso como edificio no se había consolidado todavía cuando se conocen las primeras fiestas de toros en la plaza. A partir de ahí y hasta 1852 que se inaugura una plaza con función especifica de plaza de toros, en el lugar donde se levanta la actual, fue en La Plaza Nueva que para entonces se la denominaba como Plaza Mayor, en el lugar donde los vitorianos disfrutaban de la fiesta de toros en su ciudad.La hoy llamada Plaza de España es declarada monumento histórico artístico en el año 1984.
jueves, 6 de agosto de 2009
SUPERSTICIONES

El mundo de los toros está lleno de magia. Y de toreros supersticiosos, como Silverio Pérez, quien ha mezclado su fe católica con apreciaciones tan singulares como creer que una montera colocada sobre una cama atraerá irremediablemente el mal fario a la hora del festejo. La mayoría de las supersticiones de los toreros proviene del temor a ser heridos o muertos por un toro. Son hombres marcados por una profunda contradicción: lo mismo creen en Dios que en el azar. Aceptan con resignación el designio divino, pero le coquetean a la suerte, jugadora de un papel preponderante en la ceremonia del sorteo, donde se determina qué toro corresponderá a cada uno en el ritual vespertino de la corrida. Hasta antes de 1900 los toros no se sorteaban, pero los coletas se sentían igualmente atemorizados y expectantes ante la repartición caprichosa de astados que harían los ganaderos.
Cabría anotar que hoy en día muchos toreros, sumidos en el conformismo, prefieren no al toro encastado que los ponga a prueba, sino al colaborador noble que los deje estar. "Dios te libre de un toro bravo", sentencian los gitanos. Obsesionados con la suerte, los toreros rastrean en pueblos y ciudades hasta encontrar una "mano santa" que saque del sombrero del juez de plaza los papelillos con los números de los toros idóneos de los encierros. La suerte está presente en todo el toreo: la suerte de varas, poner en suerte, el terreno de la suerte, la suerte natural, la suerte contraria, la suerte suprema. De hecho, con la proverbial expresión "suerte para todos" se inician siempre los festejos taurinos. El notable cronista José Alameda, un supersticioso de antología, habló del seguro azar del toreo, acaso porque la casualidad no es tan casual en el momento en que Dios dispone y tiene reservado un destino para cada quien. En este arte católico —como llamaría a los toros el mismo Alameda— no se conocen toreros ateos, pero tampoco se sabe de uno solo que no tenga por lo menos una superstición, a no ser el rudimentario Glison, insolente burlador de la muerte cual calavera de Posada, quien osó meterse en un ataúd vestido de luces, muerto de risa, antes de partir hacia la plaza. Incluso los toreros con mejor preparación para la lidia, los de mayor solvencia técnica, ignoran la vieja premisa de que "la suerte se busca" y se dejan hipnotizar por el influjo de las cábalas. Las supersticiones bailan su danza macabra en un tablao de grandes dimensiones, pues grandes llegan a ser sus alcances. No tienen otro límite que la imaginación fatalista de los diestros. Para casi todos en el ambiente, el color amarillo es de mala suerte, pues lo asocian con la tragedia de Alberto Balderas, quien, vestido de canario y plata, fue cogido mortalmente por el toro Cobijero —que ni siquiera le correspondía— el 29 de diciembre de 1940. Otros intentan alejarse de ella impidiendo que alguna mujer esté presente en el momento de enfundarse la taleguilla. Casi todos están atentos a que, al lanzar la montera después del brindis de la faena, ésta caiga boca abajo sobre la arena, para así cerrar el paso a los "malos espíritus". También se recuerda la anécdota del matador Rafaelillo, quien, después de haber pasado por debajo de una escalera, a las dos cuadras sintió tal pavor que hizo regresar a sus becerros, para pasar todos juntos a un lado de los peldaños. Y la lista es larga: culebras, gatos negros, números cabalísticos, vestidos de torear que llevaban al resultar heridos y personas gafadas no pueden siquiera pasar frente a sus ojos. Por si fuera poco, hay matadores, algunos de ellos gitanos, que aderezan su existencia fuera de los ruedos con fijaciones y extravagancias, como pararse de la cama con el pie derecho, llevar más alto el resorte del calcetín derecho que el del izquierdo, pisar las rayas formadas en el pavimento y presionar la tecla del número favorito en el teléfono público de la esquina. Pero eso sí —y he aquí más contradicciones—, en el buró de la habitación del hotel del que partirán hacia su encuentro con la fiera no faltan los crucifijos, las veladoras, las oraciones, los rec
ordatorios y las estampas con imágenes de vírgenes y santos. Para entender por qué las supersticiones atenazan a los toreros y no a los deportistas, por ejemplo, habría que volver al asunto de los miedos, partiendo de la suposición de que aquel que no siente miedo no tiene supersticiones. En el ruedo, el peligro de muerte está latente y no sólo le da sentido al espectáculo, sino que es uno de sus principales atractivos.
ordatorios y las estampas con imágenes de vírgenes y santos. Para entender por qué las supersticiones atenazan a los toreros y no a los deportistas, por ejemplo, habría que volver al asunto de los miedos, partiendo de la suposición de que aquel que no siente miedo no tiene supersticiones. En el ruedo, el peligro de muerte está latente y no sólo le da sentido al espectáculo, sino que es uno de sus principales atractivos. El torero no depende únicamente de sus habilidades para alcanzar el triunfo, sino también de la colaboración del toro en turno. Como la conducta del burel está fuera de su control, allí tiene un pretexto muy socorrido para ampararse, si es necesario, ante el tribunal de los fracasos. Como sea, resulta impactante comprobar que en estos tiempos modernos, donde la ficción ha tenido que declinar ante lo práctico, toreros payos y gitanos, inmersos en su planeta fantástico, se mantengan aferrados a sus fantasmas y se resistan a vivir en la modernidad, con tal de seguir escudriñando las líneas de las manos, como si en ellas fueran a encontrar los secretos de las embestidas y la garantía del éxito. -
miércoles, 5 de agosto de 2009
"CORRIDA FLAMENCA"
SAINTES MARIES DE LA MER, FRANCIA.
Juan Bautista celebra sus 10 años de alternativa, actuando cómo único espada, en una corrida "flamenca" con 6 toros de Antonio Palla y Gallon.
Es la habitual corrida flamenca que cada año se celebra en la localidad de la Camarga.
El sábado día 8 de agosto , a las seis de la tarde, se celebrará en la plaza de toros francesa de Saintes Maries de La Mer una "corrida flamenca", con toques de guitarra y cante para amenizar la actuación del diestro, en la que el matador de toros Juan Bautista conmemorará sus diez años de alternativa, lidiando seis toros, cómo único espada, tres de la ganadería de Antonio Palla y tres de la divisa francesa de Gallon.
La localidad gala, es la elegida por el diestro francés ya que debuto sin picadores, con picadores y torea todos los años en la corrida flamenca.
martes, 4 de agosto de 2009
lunes, 3 de agosto de 2009
LA MUJER TORERA

Ya en el último cuarto del siglo XVIII (en plena hegemonía de "Costillares", Pedro Romero y "Pepe-Hillo"), una mujer se atrevió a rivalizar en los cosos con estas tres piedras sillares del toreo moderno. Nacida en Valdemoro (Madrid), Nicolasa Escamilla, "La Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre), derrochó un valor asombroso por las principales plazas de toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia.
En el siglo siguiente, Martina García recogió el relevo de "La Pajuelera", y lo hizo con tal arrojo y afición que, si no mienten las crónicas del XIX, estuvo toreando hasta los 60 años. Nacida en Ciempozuelos (Madrid) en 1814, "La Martina" se había introducido en el mundillo de los toros a través de los espectáculos de toreo cómico que entonces gozaban de gran aceptación, y llegó con el tiempo a cobrar
tanto como las figuras cimeras de su época. Dicen que el mismísimo "Curro Cúchares" elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba que su desconocimiento del oficio le privara de mayores y más numerosos triunfos. Fue muy comentada su rivalidad con María García, "Gitana Cantarina", a quien derrotó en Madrid en una recordada tarde del 4 de febrero de 1849.
El torero femenino vivió en el siglo XIX un auge que no había experimentado en el XVIII y que no habría de revalidar en el siglo XX. Por desgracia, la mayor parte de las féminas que tomaron los trastos de matar han quedado relegadas a una presencia anecdótica en la historia de la Tauromaquia, ora por la escasísima preparación con que arruinaban su aquilatada afición, ora por el desdén burlón de sus contemporáneos, a quienes se les hacía muy difícil tolerar esta invasión de un coto tradicionalmente reservado al hombre y rigurosamente vedado a la mujer. Una buena prueba de la misoginia reinante se advierte en que muchas toreras que merecieron alguna consideración por parte de los aficionados decimonónicos han pasado a la memoria escrita de la Fiesta, más que por su arte o su valor, por la fama que dejó su belleza; tal es el caso de Jenara Gómez, Juana Castro o Francisca Gisbert.
Otras, víctimas también de la supremacía del varón en el toreo, eligieron sobrenombres que cambiaban el género de los de sus colegas más célebres (así, verbigracia, Juana Calderón, "La Frascuela", y Juana Bermejo, "La Guerrita"), asumiendo con este intento de emulación una posición de inferioridad respecto al modelo elegido.
De forma sucinta, para que al menos quede constancia de su empeño y del relieve que alcanzó el toreo femenino en el siglo XIX, hay que citar también a Manuela Capilla, Antonia Macho, Josefa Ortega, Francisca Coloma, Benita Fernández y la bruselense Eugenia Bartés, "La Belgicana". Hubo también gran cantidad de picadoras, entre las que sobresalió la valenciana Mariana Curo, y no menos banderilleras, como Ángela Magdalena y María Aguirre, "Charrita Mejicana". A finales del siglo XIX destacaron también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le causó un sinfín de cogidas; Carmen Lucena, "La Garbancera", que mantuvo una dura competencia con la anterior, y no sólo en los ruedos, pues se vanagloriaba de torear con chaquetilla torera y falda corta; Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas, que se presentó con una de ellas en Tarragona el 5 de octubre de 1884, con tan mala fortuna y escasa preparación que provocó un altercado de orden público, el subsiguiente desalojo de la Plaza por parte de la Guardia Civil y los soldados del regimiento de Almansa, y la conducción del empresario y las novilleras a la cárcel; y las catalanas Ángela Pagés, "Angelita", y Dolores Pretel, "Lolita. "Angelita", a fuerza de inteligencia y coraje, ascendió por méritos propios desde lo más humilde del escalafón: primero fue banderillera, después sobresaliente y, finalmente, espada. Por su parte "Lolita", que también destacó con los rehiletes, practicaba un toreo de corte clásico y refinado, elegancia que no le impedía tirarse a matar con tantos arrestos como los que tuvieran sus más esforzados colegas masculinos. Mujer culta y sensible, amante de la lectura y feliz intérprete al piano, Dolores Pretel, "Lolita", fue el precedente decimonónico de esa gran dama del toreo a caballo que, en el siglo XX, ha sido Conchita Cintrón.
En el siglo siguiente, Martina García recogió el relevo de "La Pajuelera", y lo hizo con tal arrojo y afición que, si no mienten las crónicas del XIX, estuvo toreando hasta los 60 años. Nacida en Ciempozuelos (Madrid) en 1814, "La Martina" se había introducido en el mundillo de los toros a través de los espectáculos de toreo cómico que entonces gozaban de gran aceptación, y llegó con el tiempo a cobrar
tanto como las figuras cimeras de su época. Dicen que el mismísimo "Curro Cúchares" elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba que su desconocimiento del oficio le privara de mayores y más numerosos triunfos. Fue muy comentada su rivalidad con María García, "Gitana Cantarina", a quien derrotó en Madrid en una recordada tarde del 4 de febrero de 1849.El torero femenino vivió en el siglo XIX un auge que no había experimentado en el XVIII y que no habría de revalidar en el siglo XX. Por desgracia, la mayor parte de las féminas que tomaron los trastos de matar han quedado relegadas a una presencia anecdótica en la historia de la Tauromaquia, ora por la escasísima preparación con que arruinaban su aquilatada afición, ora por el desdén burlón de sus contemporáneos, a quienes se les hacía muy difícil tolerar esta invasión de un coto tradicionalmente reservado al hombre y rigurosamente vedado a la mujer. Una buena prueba de la misoginia reinante se advierte en que muchas toreras que merecieron alguna consideración por parte de los aficionados decimonónicos han pasado a la memoria escrita de la Fiesta, más que por su arte o su valor, por la fama que dejó su belleza; tal es el caso de Jenara Gómez, Juana Castro o Francisca Gisbert.
Otras, víctimas también de la supremacía del varón en el toreo, eligieron sobrenombres que cambiaban el género de los de sus colegas más célebres (así, verbigracia, Juana Calderón, "La Frascuela", y Juana Bermejo, "La Guerrita"), asumiendo con este intento de emulación una posición de inferioridad respecto al modelo elegido.
De forma sucinta, para que al menos quede constancia de su empeño y del relieve que alcanzó el toreo femenino en el siglo XIX, hay que citar también a Manuela Capilla, Antonia Macho, Josefa Ortega, Francisca Coloma, Benita Fernández y la bruselense Eugenia Bartés, "La Belgicana". Hubo también gran cantidad de picadoras, entre las que sobresalió la valenciana Mariana Curo, y no menos banderilleras, como Ángela Magdalena y María Aguirre, "Charrita Mejicana". A finales del siglo XIX destacaron también Dolores Sánchez, "La Fragosa", la primera en torear con taleguilla en lugar de falda, torera cuyo valor rayaba en la temeridad, lo que le causó un sinfín de cogidas; Carmen Lucena, "La Garbancera", que mantuvo una dura competencia con la anterior, y no sólo en los ruedos, pues se vanagloriaba de torear con chaquetilla torera y falda corta; Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas, que se presentó con una de ellas en Tarragona el 5 de octubre de 1884, con tan mala fortuna y escasa preparación que provocó un altercado de orden público, el subsiguiente desalojo de la Plaza por parte de la Guardia Civil y los soldados del regimiento de Almansa, y la conducción del empresario y las novilleras a la cárcel; y las catalanas Ángela Pagés, "Angelita", y Dolores Pretel, "Lolita. "Angelita", a fuerza de inteligencia y coraje, ascendió por méritos propios desde lo más humilde del escalafón: primero fue banderillera, después sobresaliente y, finalmente, espada. Por su parte "Lolita", que también destacó con los rehiletes, practicaba un toreo de corte clásico y refinado, elegancia que no le impedía tirarse a matar con tantos arrestos como los que tuvieran sus más esforzados colegas masculinos. Mujer culta y sensible, amante de la lectura y feliz intérprete al piano, Dolores Pretel, "Lolita", fue el precedente decimonónico de esa gran dama del toreo a caballo que, en el siglo XX, ha sido Conchita Cintrón.
Mª S. Reyes Aguirre Sánchezviernes, 31 de julio de 2009
VENTA EL BATAN
“EL BATÁN”; LA GRAN MENTIRA DEL CENTRO DE ASUNTOS TAURINOS
Y LA EMPRESA TAURODELTA S.L.
Mucho se habló de la “VENTA DEL BATÁN” antes y durante la última feria de San Isidro, de su posible reapertura a petición de la mayoría de la afición de Madrid, de la opinión de las diferentes partes que tienen algo que ver en este asunto.
La empresa TAURODELTA dijo que su estado era ruinoso, cuando ellos mismos la estaban reformando los primeros días del mes de Abril y prueba de ello hay fotos que se publicaron en diferentes medios de información taurina .EL AYUNTAMIENTO DE MADRID por boca de su concejal de temas taurinos Don Tomás Serrano(PP), que no puso ningún impedimento a su reapertura, para terminar EL CENTRO DE ASUNTOS TAURINOS DE LA COMUNIDAD DE MADRID con los señores Martín Marín y Gómez Ballesteros como valedores de la NO reapertura del BATÁN, pusieron como excusa informes en contra de la Consejería de Medio ambiente, ¿DÓNDE ESTAN ESOS INFORMES? . La dichosa lengua azul vale para NO exponer toros al público y para que estén allí toros esperando a ser lidiados ¿QUÉ?
Sencillamente no se abre el BATÁN por no exponer al público las corridas de la feria, algunas de ellas muy justas de trapío, para que los aficionados no podamos criticar la labor de los veedores de la empresa y en definitiva nos amodorremos con la mierda de MEDIOS-TOROS que nos hacen tragar un día tras otro.
Como prueba de toda esta GRAN MENTIRA el día 5 de Julio se lidiaron en la plaza de Madrid dos novillos con el hierro de “HATO BLANCO” que llevaban en el Batán desde el mes de Abril o incluso antes y que se ven en las fotos que acompañan este texto, sus nombre son “Latoso” numero 17 y “Cartero” número 23, y hay más esperando su hora. Me pregunto que diferencia hay entre exponer toros al público y que estén solitos en los corrales, la respuesta la debe tener el MOSQUITO DE LA LENGUA AZUL.
Fotos : Carlos-Asociación El Toro de Madrid
jueves, 30 de julio de 2009
FERIA TAURINA DE CUELLAR
La empresa Suerte Natural ha presentado los carteles de la feria taurina de Cuéllar, en Segovia, que constarán de dos corridas de toros, una de rejones y dos novilladas con picadores.
- Domingo 30 de agosto: Toros de Gerardo Ortega para Alfonso Romero, Eduardo Gallo y Serafín Marín.
- Lunes 31 agosto: Novillos de García Pedrajas para Javier Herrero, Alejandro Enríquez y Daniel Palacios.
- Martes 1 septiembre: Reses de Benítez Cubero, para Fermín Bohorquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura.
- Miércoles 2 septiembre: Toros de La Gloria para Manuel Jesús El Cid, David Fandila El Fandi y Rubén Pinar.
- Jueves 3 septiembre: Novillos de Manuel Blázquez para Javier Benjumea, Javier Herrero y Javier Rodríguez.
miércoles, 29 de julio de 2009
ANIYA LA GITANA
ANIYA LA GITANA
ANA AMAYA MOLINA, Nombre artístico de ANILLA LA DE RONDA. conocida también como "Aniya la Gitana", nacida en Ronda, (Málaga), 1.855-1.933. Cantaora y guitarrista, por lo que acostumbraba a cantar acompañándose ella misma con su
guitarra. Federico García Lorca la citó, entre otras figuras del cante, en su conferencia "Importancia Histórica y artística del primitivo cante andaluz llamado Cante Jondo", leída en Granada, en 1.922.
En 1.930, con setenta y cinco años, fue la figura más admirada de la semana Andaluza, en la Exposición de Barcelona, que tuvo lugar en el Pueblo Español de la ciudad condal, acaparando la atención de la prensa y del público, y cantando y bailando acompañada a la guitarra por Ramón Montoya. Entre los muchos reportajes que con tal motivo le dedicaron, creyendo que contaba ochenta y ocho años, destaca el aparecido en ESTAMPA –24-6-1.930-, firmado por D. José Benavides, en el que se narran algunos de sus recuerdos, como su dedicación al contrabando en su mocedad, sus éxitos en los cafés cantantes sevillanos, entre ellos El Burrero, y el Siete Revueltas de Málaga, así como con el torero Lagartijo y con el general Contreras.
Diariamente, desde Barcelona, se telegrafía al secretario del Ayuntamiento de Ronda, diciendo que la anciana gitana come bien, duerme poco y bebe mucho. También se telegrafía a los gitanos, que, impacientes ya, piden que regrese.
Anita Maya "La Reina de los Gitanos" Tiene ochenta y ocho años y en sus mocedades fue contrabandista.
Extracto de la entrevista:
¡¿Cuántos años tiene Usted? - Cuatro veses veinte duros y ocho duros más. ¿Quiere decirme por qué le llaman la reina de los gitanos?
Canta:
"Por donde quiera que voy,
la gente me mira mucho:
¡la sombra dirá quién soy!
Ante de sé la reina de los gitanos, fui la reina de la "forma"... –Esplíquese...
Hase veinte años, o más quisá, gané el reinao de "forma", con otra bellesas, en un concurso de "El Imparsial", de Madrid. Era yo una linda mosita. Ahora paresco un cangrejo. Si se me respeta e porque yo tengo tanta sivilisasión, cojo, recojo y engancho con grasia.
Me han asegurado que hace unos dias bebió usted más de treinta copas de cazalla y que le sentaron mal. -¡Quiá! Yo estoy libre de "parabanes".
La Casa donde vive Anita Maya, en Ronda, es un lugar de peregrinación. El Juez, el Alcalde, el boticario el Registrador, damas de alta y baja alcurnia, todas desfilan por su vivienda, archivo de la sabiduría popular. Diariamente, desde Barcelona, se telegrafía al Secretario de Ronda, diciendo que la anciana gitana come bien, duerme poco y bebe mucho. También se telegrafía a los gitanos, que, impacientes ya, piden que regrese. Pero ella no quiere marcharse.
-Por ahí se dice que usted y "Lagartijo"...
-Rafael Molina fué muy amigo mío, verdad. Pero el hijo que tengo no e del, ni del General Contreras. Se lo pedí yo a la Virgen de los Dolores, y me lo consedió. Créame, señorito de mi arma. Lo demá son crítica, chumba y esto... Cierra en abanico los dedos de la mano.
Anita Maya fue contrabandista de tabaco. Montaba su jaca mejor que nadie. -A mi me bellagueó una jaca en la ladera, cuesta abajo, con peligro pa la jinete de se lanzada al abismo. La mula que montaba una tarde se mató quebrandose el tronco del cogoteal darse la vuelta, a la carrera, uyendo de los siviles...
La reina gitana charla, exagera y miente, y estoy seguro de que adivina que yo no le creo ni una palabra.
¿Por donde contrabandeaba, Anita? Por toda la Serranía. Una ves pasamos nueve dias "najando" po el pié a los civile... No dio alcanse el frio en el camino, las mulas de carga venían flojeando yá. Allá por la cuesta del Gato descargamo. La mula, rendida por la penosa jornada, con el lomo molío y dolorío, se revolcaban en lo blando, a su ancha, entre quejios de esa satisfasión que ningún otro aNimal conose.
El frio prinsipaba a hasé la oreja. ¡Que nocha perra! La madrugada pardeaba apenita, cuando uno de lo gitano, que se despertó primero, despertó a los otros. Como no acostamos vestio, no levantamos sin tardanza. Deaspués cada uno amontonó la prenda de su montura en que había dormido. Corría un viento delgadito y ligero como un galgo y jelao de cortá la carne. La mula comensaron a enfilarse a la cola. Teníamo que pasá una serranía, tan temida en verano con lo solaso como en invierno, po el viento allí tirita de frio. Caminamo, caminamo...
Hace una pausa. En seguida bebe, una tras otra, dis coas de cazalla.
-Habiamo cumplío la mayó parte de trayecto. Toos estábamo bastante alegre. De pronto, a distansia, devisamos una lenta comitiva... En un cajonsito pintao de verde, tierno, como la hojaprimera del espinillo, y rosa, como la mejilla de lo infante sano, yasía un angelito de mi rasa. El padre del finadito había convidao a la comitiva con mucha largesa, que se pasaron toíta la noche bailando. Para toos pudieran verle, lo llevaban descubierto. La comitiva seguía sin sentí cansansio, grasia a la cazalla, que hase olvoda a las coplas de algún chusco, que hasía sonreí a las niñas y avergonzá a los mozos... En eso oimos: ¡Esperen; yo voy a ve el angelito!" Y los mísicos dejaron de tocá pa mirá, como toos venia la vos. En la cumbre aparesió una muje...
¡No se vayan! –gritaba-. ¡Quiero verlo!... ¡No me dejen con el antojo!... A la vose de la gitana la comitiva se detuvo un instante, y en la sierra todo fue espera. Pero la distansia , po la revuelta del sendero, era larga... Hubo un momento de indesisión... Alguno pensamo en la angustia de la encitá: no debía quedá con ese pensamiento de mal agurio. Alguien dijo:
No se pue esperar; es tarde ya. Y los músicos que habían aprovechao el arto pa echarse al coleto grande trago de aguardiente, comensaron a tocá. -¡No me dejen con el antojo, no se vayan, ya los alcanso!-imploraba la cuitada.
Pero sus voses fueron cubierta po el,parche, que resonaba como una mano del dieblo... Y el cortejo se perdía... Entonses la madre, deseperá, en ve que tomá el sendero, comensó a bajá po la pendiente. Nadie quiso esperarla. Cuando la madre vió que la comitiva se alejaba, apresuró el descenso; resbaló, y cayó... Bajaba como una bolita, rebotando de piedra en piedra hasta el, fondo. Cuando llegué tenía vía. Le dí una saliva mía po too el cuerpo y cargamo con ella. Serca de Tuba no salió al paso el capitán Villena con sus hombre. Y con la ayuda de la enfermita, que con mi saliva se puso bien, emborrachamo como pellejo al capitán y su tropa, pasando nosotro la carga tan lindamente.
Se arregla el mantón, se pasa la mano por los cabellos y comienza a cantar:
"Manque toquen a rebato
las campanas del olvío,
en mi no s’paga el fuego
que tu queré ha ensendio.
¡ Viva Ronda ¡
Reina de los sielos,
Flor d’Andalusía.
¡Quien no t’ha visto que se ponga aquí!"
Esta entrevista fue concedida por Ana Amaya Molina, "Aniya la Gitana", a D. José D. BENAVIDES, periodista de la Revista Gráfica Literaria de la Actualidad española y Mundial, Editada en Su. de Rivadeneya. Fotos de Badosa.
Revista "ESTAMPA", 24 de Junio de 1.930.
martes, 28 de julio de 2009
FERIA TAURINA DE CANTALEJO

Tres corridas de toros y una novillada componen la feria segoviana de Cantalejo.
La localidad de Cantalejo (Segovia) programa para el próximos 16, 17 y 18 de agosto su tradicional feria taurina que tiene lugar con motivo de sus fiestas patronales en honor a la Nuestra Señora de la Asunción y San Roque. Tres corridas de toros y una novillada con picadores componen el ciclo segoviano.
Plaza de toros de La Nava. Cantalejo (Segovia)
- Domingo 16 de agosto. Toros de Montalvo para Uceda Leal, Juan Bautista y Jairo Miguel.
- Lunes 17 de agosto. Toros de Garcigrande para Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera y Morenito de Aranda.
- Martes 18 de agosto. Toros de Sánchez Arjona para El Fandi, José María Manzanares y Cayetano.
- Miércoles 19 de agosto. Novillos de Rollanejo para Román Pérez, Pablo Lechuga y Rafael Castellanos.
"TOREROS FLAMENCOS"
Antonio Torres Figueroa "Toreri"

Nace en Córdoba en el año 1894. Persona polifacética ya que tenía la habilidad para los relacionado con la alegría, el arte coreográfico y flamenco al ser bailarín. Más tarde amplió su dimensión al proyectarse en los ruedos como torero.
A los doce años se le despertó la afición por el baile. A los quince debutó en el café de la Cervecería, en el Gran Capitán,cafés cantantes de Cordoba. De muchacho era popular por su chispeante gracia y por su habilidad. El flamenco lo aprendió solo al ver actuar a los artistas. Su especialidad era la “farruca”, llegando a actuar junto los mejores artistas de su tiempo, como la “Niña de los Peines”, el “Cojo de Málaga" y “La Pastora”. Más tarde aprendió a tocar las castañuelas y a bailar clásico acompañado con música.
Otra especialidad del “Toreri” fueron las comparsas carnavalescas, a las cuales, escribía la letras de las canciones, eran tan populares que en décadas posteriores aún se recordaban sus murgas por los cordobeses en su “pajotera” gracia. Igualmente eran ideados por él los disfraces, que llamaban la atención por el realismo dado a los trajes y la viveza de la comparsa.
La faceta que el dio a conocer fuera de Córdoba es la torera. Empezó a lidiar por primera vez en la Escuela Taurina del “Bebe”, en la que mató una vaca. Gusto la lidia y fue contratado en varias corridas como novillero. En la plaza de los Tejares llegó a matar un toro monumental con siete años. Era bravísimo, perteneciente a la ganadería de Florencio Sotomayor; capeó magníficamente y le tocaron la música. Después de este hecho taurino actuó con “Facultades” y Mariano Montes ente otros. Pero lo más señalado de la vida taurina del “Toreri” fue en una corrida celebrada en Málaga. Toreaba con José Flores González "Camará", le tocó un lote de tamaño enorme, toreando de capa y muleta con arte exquisito, pero a la hora de matar estuvo mal, pues tuvo que pinchar muchas veces. Al desesperar en el tiempo y por el esfuerzo, simuló la muerte con un pañuelo sacándolo ensangrentado del morrillo. Los dos toros fueron al corral, pero el “Toreri” fue paseado en hombros por la calles malagueñas al haber sido sus faenas extraordinarias e inolvidables. Es el único caso ocurrido en la historia de la tauromaquia, que a un torero que le echan dos toros al corral lo saquen después a hombros. Se mantuvo en cartel varias temporadas sin llegar a alcanzar la alternativa.
Volvió al baile cosa que nunca dejo, pues lo alternaba entre temporadas taurinas . Formó un conjunto al que puso por nombre “Trio Azahara”, formado por él y dos chicas cordobesas, con el cual cosecho grandes existo.

Antonio Torres Figueroa “Toreri” , fue un personaje del pueblo que llevó a ser sal y pimienta de la ciudad. Un hombre de fantasía desbordante, ingenio, generoso de corazón que daba todo lo que tenía, llegando al final de su corta vida a estar sin apenas recursos. Por estas cualidades junto a su simpatía, llegó a ser una persona entregada a todo el mundo. Vestía con elegancia flamenca y su tipo estaba cotizado por las gentes, llevando un estilo propio al colocarse el sombrero de ala ancha, llamado, a lo “Toreri”.
Murió el 21 de agosto de 1920 en el Hospital de Agudos, saliendo por la puerta grande, como buen torero. A su entierro asistió multitudinariamente media Córdoba. Siguió vivo en el recuerdo de cuantos lo conocieron y de aquellos que oyeron hablar de él durante muchas décadas.
Nace en Córdoba en el año 1894. Persona polifacética ya que tenía la habilidad para los relacionado con la alegría, el arte coreográfico y flamenco al ser bailarín. Más tarde amplió su dimensión al proyectarse en los ruedos como torero.
A los doce años se le despertó la afición por el baile. A los quince debutó en el café de la Cervecería, en el Gran Capitán,cafés cantantes de Cordoba. De muchacho era popular por su chispeante gracia y por su habilidad. El flamenco lo aprendió solo al ver actuar a los artistas. Su especialidad era la “farruca”, llegando a actuar junto los mejores artistas de su tiempo, como la “Niña de los Peines”, el “Cojo de Málaga" y “La Pastora”. Más tarde aprendió a tocar las castañuelas y a bailar clásico acompañado con música.
Otra especialidad del “Toreri” fueron las comparsas carnavalescas, a las cuales, escribía la letras de las canciones, eran tan populares que en décadas posteriores aún se recordaban sus murgas por los cordobeses en su “pajotera” gracia. Igualmente eran ideados por él los disfraces, que llamaban la atención por el realismo dado a los trajes y la viveza de la comparsa.
La faceta que el dio a conocer fuera de Córdoba es la torera. Empezó a lidiar por primera vez en la Escuela Taurina del “Bebe”, en la que mató una vaca. Gusto la lidia y fue contratado en varias corridas como novillero. En la plaza de los Tejares llegó a matar un toro monumental con siete años. Era bravísimo, perteneciente a la ganadería de Florencio Sotomayor; capeó magníficamente y le tocaron la música. Después de este hecho taurino actuó con “Facultades” y Mariano Montes ente otros. Pero lo más señalado de la vida taurina del “Toreri” fue en una corrida celebrada en Málaga. Toreaba con José Flores González "Camará", le tocó un lote de tamaño enorme, toreando de capa y muleta con arte exquisito, pero a la hora de matar estuvo mal, pues tuvo que pinchar muchas veces. Al desesperar en el tiempo y por el esfuerzo, simuló la muerte con un pañuelo sacándolo ensangrentado del morrillo. Los dos toros fueron al corral, pero el “Toreri” fue paseado en hombros por la calles malagueñas al haber sido sus faenas extraordinarias e inolvidables. Es el único caso ocurrido en la historia de la tauromaquia, que a un torero que le echan dos toros al corral lo saquen después a hombros. Se mantuvo en cartel varias temporadas sin llegar a alcanzar la alternativa.
Volvió al baile cosa que nunca dejo, pues lo alternaba entre temporadas taurinas . Formó un conjunto al que puso por nombre “Trio Azahara”, formado por él y dos chicas cordobesas, con el cual cosecho grandes existo.
Antonio Torres Figueroa “Toreri” , fue un personaje del pueblo que llevó a ser sal y pimienta de la ciudad. Un hombre de fantasía desbordante, ingenio, generoso de corazón que daba todo lo que tenía, llegando al final de su corta vida a estar sin apenas recursos. Por estas cualidades junto a su simpatía, llegó a ser una persona entregada a todo el mundo. Vestía con elegancia flamenca y su tipo estaba cotizado por las gentes, llevando un estilo propio al colocarse el sombrero de ala ancha, llamado, a lo “Toreri”.
Murió el 21 de agosto de 1920 en el Hospital de Agudos, saliendo por la puerta grande, como buen torero. A su entierro asistió multitudinariamente media Córdoba. Siguió vivo en el recuerdo de cuantos lo conocieron y de aquellos que oyeron hablar de él durante muchas décadas.
lunes, 27 de julio de 2009
¡¡¡SUPERSTICIONES???
Parece claro que en el toreo la superstición nace, pero sí que es cierto que también se hace, y se enseña y se aprende, como es el caso de las más clásicas: el amarillo, los martes 13 o el 13 a secas, los tuertos, los curas con sotana, los gatos negros, los saleros, la montera o un sombrero sobre la cama, o que el fundón esté siempre de pie y que no lo lleve nadie que no sea el mozo de espadas.
Hay también quien las inventa, como es el caso de otro matador de cierto cartel que de buenas a primeras empezó a mezclar budismo y cristianismo creyendo que con el cóctel espantaría un mal fario que no dejaba de perseguirle, decidiendo que lo mejor para combatirlo era una estatuilla de aquellas de pastelosos colores que se ponían en los aparadores, con la que completaba varias tablas seudogimnásticas frente a las cincuenta y tantas estampas que componen su capilla, alumbrada por media docena de velas y candelillas.Amplísimo es el abanico de amuletos, talismanes, fetiches, reliquias, conjuros y rituales que se emplean para combatir la superstición taurina, pero la terapia básica y más común, salvo excepciones, son las capillas ambulantes repletas de liturgia y solemnidad. Unos oratorios de quita y pon preñados de estampas de santos y salpicados de medallas que el matador monta y desmonta con desmedido fervor y parsimonioso recogimiento, colocando siempre cada elemento justo en el mismo sitio.Mayormente, los toreros tienden a ejercitar la superstición a escondidas, conscientes de que pecarán o enloquecerán, porque la superstición también es "aquella creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón y el entendimiento". Sin embargo, son muchos los que lo ocultan, pero es porque, de tanto que lo son, saben que con sólo mentarla se la está llamando y animando. El paradigma fue Rafael el Gallo, que en su dedo anular lucía un aparatoso anillo de oro del que brotaba reluciente un inmenso 13. Dicen que se lo compró tras un sonado éxito que cosechó en Granada cuando desde el tendido le arrojaron envuelta en un papel una bicha, que él, con absoluta calma, se enrolló en el fajín, cuajando entonces una superior faena
-Que la montera en el brindis debe caer con los machos hacia abajo si no es asi habra mala suerte para el torero en el tercer tercio.
- Que nunca se le debe decir a un torero antes de la corrida que va a cortar orejas por que es de mala suerte.
- Despues de salir de el cuarto donde se cambio el matador no se debe dejar nada en la cama, se debe dejar la luz prendida desde que sale el torero hasta que regrese a ese cuarto y nadie debe dejar la luz prendida desde que sale el torero hasta que regrese a ese cuarto y nadie debe entrar a ese cuarto despues de que el se vaya a la plaza.
Javier Manzano
viernes, 24 de julio de 2009
JOSE TOMAS "CAMPO DE LA VERDAD"

CAMPO DE LA VERDAD (Bulería Composición)
AL TOQUE. VICENTE AMIGO
AL CANTE. POTITO

CAMPO DE LA VERDAD (Bulería composición)
Campo de la Verdad
terrenos por donde pisa
el torero Jose Tomas
ay torero torero Jose Tomas
Cuando Jose se pone a torear
se pone a torear Jose Jose Tomas
cuando el se pone ya nunca sabras
ya nunca sabras
si del sueño de su muleta volvera
o se quedara dormido
toreando las olas del mar
ay torero torero Jose Tomas
Traje de luces en el albero
de dudas valor y miedo
luces de luna luna del cielo
cielo de estrellas pa mi torero
jueves, 23 de julio de 2009
Morante de La Puebla. El toreo convertido en arte.
Reportaje realizado por los alumnos de primero de realización 2008-2009 del instituto Néstor Almendros de Tomares (Sevilla).
José Antonio Morante Camacho nos cuenta junto con su madre como comenzó en el mundo del toreo y como es su vida dedicada a los toros.
José Antonio Morante Camacho nos cuenta junto con su madre como comenzó en el mundo del toreo y como es su vida dedicada a los toros.
miércoles, 22 de julio de 2009
JULITO APARICIO
Faena de Julio Aparicio al toro del hierro de Alcurrucen,el 18 de Mayo de 1994,día de su confirmación de alternativa.La faena soñada ,toreo desgarrado,de sentimiento,profundo y mágico.
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