martes, 22 de junio de 2010

Cornada leve al mismo hombre herido el año pasado

 El toro le propinó varios revolcones y un pinchazo de asta durante el recorrido de calle en Guarrate (Zamora)

Más de cuatro horas y media de encierro disfrutaron ayer en Guarrate los vecinos y visitantes en festejo taurino de San Antonio. Y es que el recorte presupuestario ha obligado a suprimir un espante este año, de forma que corredores y público quisieron prolongar al máximo el último y los cuatro toros estuvieron por las calles hasta pasadas las 15.00 horas. Fue en este recorrido donde se produjo el susto, con la cogida a un hombre de 53 años, Manuel Matilla, que ya resultó herido el año pasado en los festejos de la localidad al sufrir una rotura de costilla y una hemorragia pleural como consecuencia de las embestidas durante el espante en el prado. Esta vez no fue tan grave, pero durante unos tensos y largos momentos el toro le revolcó por el suelo le levantó en vilo enganchado a veces por el brazo y a veces por una pierna, sin que, por suerte, llegara a clavarle el cuerno; sólo recibió un ligero pinchazo en el glúteo, además de contusiones. El herido fue atendido por los servicios sanitarios sin que la cornada tuviera mayores consecuencias, asegura Francisco Hernández Sáez, alcalde de la localidad.
Es el segundo herido en los espantes celebrados este fin de semana, ya que el sábado un caballista también resultó cogido por un toro que le embistió tras caerse del caballo en el encierro de campo. Los equipos médicos contratados para la seguridad del festejo le atendieron en la ambulancia de las contusiones y, por precaución, fue trasladado al Hospital Virgen de la Concha para una revisión más exhaustiva, pero sus lesiones tampoco revestían gravedad. Prueba de ello es que, según declaró el alcalde, el hombre, un caballista de Palencia, se encontraba participando de nuevo en el encierro de campo de ayer.
En el espante, uno de los toros corneó también ligeramente a un caballo, indicó Francisco Hernández, que, igualmente, precisó que no fue de gravedad.
Alrededor de 150 caballistas, llegados también de Segovia, Madrid, Toledo y, desde luego, los de la propia localidad y de otros pueblos de la provincia participaron desde las 10.30 de la mañana en el encierro. Los cuatro toros, de la ganadería Hermanos Carnicero, de Carrión de los Condes, dieron mejor juego que en la jornada anterior, al decir del alcalde. Los cientos de aficionados se volcaron después en el encierro urbano, más largo de lo habitual y «animadito». Corredores y público se sintieron un tanto defraudados por que los toros no subieran por la calle alta, aunque el alcalde se mostró convencido de que «la gente se ha divertido».
 
foto. Luis Calleja 
norte de castilla.es

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