sábado, 8 de enero de 2011

La obligación de contar en los festejos taurinos populares con un segundo médico

Por el coste económico y por la escasez de personal


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El toro de soga es uno de los festejos taurinos populares que se celebran en la provincia.

La obligación de contar en los festejos taurinos populares con un segundo médico con la especialidad de cirujano o traumatólogo es un “varapalo” para esta fiesta y puede suponer que desaparezca en los municipios más pequeños. Así lo ven los representantes de los municipios donde están arraigadas las exhibiciones de ganado, y también los profesionales del sector, ya que aseguran que se encarecerá todavía más el espectáculo y tendrán dificultades para encontrar profesionales sanitarios.
Esta exigencia legal acaba de ser avalada nuevamente  en un auto por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, tras las alegaciones del colectivo médico Fasamet al último Decreto del Gobierno de Aragón que no lo contemplaba. Se estima que supondrá un aumento en el coste  del festejo de alrededor de 200 euros, algo inasumible para municipios pequeños, como apunta el presidente de la comarca del Maestrazgo y alcalde de Castellote, Ramón Millán.

“Si los médicos lo que querían con esto, además de salvar vidas, era trabajar más, les va a salir mal”, apuntó Millán, que teme que medidas como esta terminen con la tradición de los toros embolados, vaquillas y encierros tradicionales. “Para los pueblos pequeños como el mío es un sacrificio enorme organizar estos festejos”, que se han encarecido mucho en estos años: “Casi lo que menos vale es el toro”. Millán se muestra pesimista porque “después de los médicos vendrán otros colectivos demandando más”.

Cuestionó que se requieran los mismos permisos para “torear una vaquilla de 80 kilos que un toro de 600”. “No entiendo que valga igual un cirujano que un traumatólogo, y tampoco que puedan hacer algo sin un hospital, aunque al final también lo pedirán”, añadió.

El presidente de la comarca Sierra de Albarracín y alcalde de Frías, Benito Lacasa, se mostró también preocupado por esta exigencia que calificó de “varapalo” para los espectáculos taurinos populares. “Es impensable suspender los encierros o vaquillas porque es una tradición muy arraigada pero en estos tiempos de crisis, los Ayuntamientos acusarán el incremento en el coste económico”, destacó. Todavía no se han planteado tomar ninguna medida aunque “para la primavera que es cuando empiezan los primeros festejos habrá que valorar qué hacer”, anunció.

Falta de personal

Más allá de lo económico, como apunta José Julio Torres, director de lidia, el problema es que en la provincia de Teruel “solo hay 4 o 5 cirujanos dispuestos a hacer toros, y no va a ser suficiente para atender todos los festejos”. Desde su experiencia en el mundo taurino, Torres señaló que la presencia de un cirujano “no es una seguridad. ¿Y de qué sirve si no hay un anestesista o un quirófano?”, se preguntó. Y citó como ejemplos casos en Noguera de Albarracín y en Montalbán para avalarlo.

Por ello emplazó a Fasamet -la Federación Aragonesa de Médicos de Atención Primaria, que ha reclamado ante los tribunales la aplicación de esta normativa en Aragón en cumplimiento de la legislación estatal- a que “forme a sus médicos para realizar las primeras curas a heridos por cornadas antes de enviarlos al hospital, que es de lo que habla el reglamento”.

E. ALEGRE /Diario de Teruel

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