sábado, 4 de febrero de 2012

Mario Moreno Cantinflas y la Tauromaquia

Es bien sabido que además del arte cinematográfico Mario Moreno Cantinflas dominó también el de la tauromaquia, pero con un estilo bufo sobre el ruedo.
El actor fue torero de grandes pases, de grandes faenas, pero a su estilo, uno que creó y forjó, y que luego trataron de imitarle otras reconocidas figuras del espectáculo. Él fue único e inmortal como torero bufo.
Mario llenó plazas y carteles, se codeó con las grandes figuras del toreo y compartió créditos en los más históricos carteles, en las más espectaculares y monumentales plazas y en las más conglomeradas faenas. No sólo se divertía, sino también divertía, esquivaba estocadas y embestidas.
Esta afición no fue casual, desde niño sintió una gran atracción por la fiesta brava, y cuando llegó al cine se explayó como nunca cuando hizoNi sangre ni arena (antes había hecho una pequeña actuación cómico-taurina al lado de Manuel Medel en la película Así es mi tierra, en 1937), una especie de parodia taurina dirigida por Alejandro Galindo y que intentaba caricaturizar la película hollywoodense Sangre y arena (1941), protagonizada por Tyrone Power y Rita Hayworth.
En Ni sangre ni arenaCantinflas era confundido por su gran parecido en la película con el matador Manolete, aludiendo a quien en la vida real era un personaje admirado por el propio cómico. El español Manuel Rodríguez Sánchez Manolete, fue muerto en una tarde de fiesta en la Plaza de Linares, España, el 29 de agosto de 1947.
El bautizo de Cantinflas en el arte de la lidia profesional y el toreo bufo ocurrió el 6 de septiembre de 1936 en la Plaza Vista Alegre, en San Antonio Abad.
Ahí inició esta historia de faenas inolvidables y algunas tan memorables que quedaron grabadas para la posteridad, hasta el 9 de octubre de 1969 en que cerró sus lidias, cuando su sobrino Eduardo Moreno Laparade se casó con la señorita María Asunción Goiricelaya.
Pero la afición por las estocadas y los pases capoteados no fueron lo único de la fiesta taurina en donde Mario Moreno se consagró, también en su faceta como empresario cuando fundó la ganadería Moreno Reyes Hermanos.
“Los ranchos y la cría de ganado bravo fueron una de las cosas que mayor expansión me dieron en la vida . La fiesta brava será siempre insustituible, ya lo he dicho anteriormente, porque en ella se conjugan elementos únicos: valor, las facultades y el talento, como sucede en cualquier manifestación artística”, recordaba Mario Moreno.
“Personalmente, llevé la tienta de todos mis toros y anotaba en un cuaderno especial las características y bravura de cada uno. Se invitaba a muy poca gente: Antonio Toscano, José Luis Sandoval… En la plaza de toros Doña Cholita tentaron Manuel Capetillo (padre) y El Cordobés. Acudía también a la herrada de todos los becerros y yo los marqué a todos. No conservo los registros, porque cuando vendí el rancho entregué todo. Me queda la satisfacción de haber tenido una magnífica ganadería.”
Profesional de la fiesta taurina
El cronista taurino Heriberto Murrieta escribió una interesante crónica sobre la afición de Mario Moreno en el mundo de los toros en la edición especial que la revista Somos (Editorial Televisa, 1993) dedicó con motivo del fallecimiento del cómico.
Titulada De toros, toreros y embestidas. Cantinflas en los ruedos, el periodista relata:
“En 1959 fundó la ganadería de Moreno Reyes en el estado de México. Le compró al ganadero José Antonio Llaguno, hijo del célebre criador Antonio Llaguno, el semental Gladiador, número 10, el mejor que existía en el campo bravo de San Mateo. También obtuvo el semental Cascabely cien vacas de vientre de Torrecilla, quedando así formado el pie de simiente de su campo bravo con sangre pura de Marqués de Saltillo. Para establecer su ganadería compró 55 hectáreas del rancho La Purísima, a cinco kilómetros del pueblito de Ixtlahuaca, Estado de México.  Mandó construir un pintoresco tentadero al que llamó Doña Cholita, en honor a su madre doña Soledad. Para su divisa, que son el crespón y los listones que sirven de distintivo a toda ganadería de toros bravos, seleccionó los colores obispo y oro.
“Los primeros cinco ejemplares de su ganadería fueron lidiados en Jiquilpan, Michoacán, el 20 de noviembre de 1963. No se lidió un encierro completo de seis toros debido a que uno se lastimó durante una pelea. Al año siguiente, presentó otra corrida en Tijuana para Jorge RancheroAguilar, Fernando de la Peña y Manuel Benitez El Cordobés.
“Pero el taco grande habría de armarlo en su presentación en El Toreo de Cuatro Caminos, que se recuerda como una de las más exitosas de ganadero alguno en todas las épocas. Ese acontecimiento sucedió la tarde del 6 de enero de 1966 en el gigantesco coso del Estado de México. Joselito Huerta le tumbó el rabo a Espartaco, negro bragado, facado, marcado con el número diez” (el único toro indultado en el Toreo de Cuatro Caminos).
Amigo de Silverio Pérez
Muchas fueron las grandes figuras taurinas que además de contar con la amistad de Cantinflas, también tuvieron el privilegio de torear a sus astados.
Silverio Pérez, El Faraón de Texcoco, fallecido el 2 de septiembre de 2006, era tan cercano al mimo que conoció sus historias taurinas.
En una de las entrevistas que concedió para la serie de fascículos Ahí está el detalle, publicados por la Fundación Mario Moreno Reyes, A. C. Altruista, en junio de 1993, relató parte de su trato con el cómico de México:
“Yo lo vi torear en varias plazas y fue la gente la que le exigió que incorporara la comicidad, ese genio que él tenía, al torero serio. La personalidad de Cantinflas se le impuso, pero tan sabía torear que pudo hacerlo cómicamente. Si usted pone a cualquiera de los toreros a que haga lo que Mario Moreno dominó, verá que no pueden; ahí está el punto. Él fue una persona de mucha afición taurina, tanto que tuvo su propia ganadería. Tuve la oportunidad de conocerla y de ir a su casa en Ixtlahuaca, en La Purísima; ahí toreamos durante un festival El Calesero, Mario y un servidor, en honor a Eulalio Ferrer, compadre de Mario y gran persona.
“Yo lo admiré porque nada más de verlo era echarse a reír. Hablar con él era ya una gracia; fue un hombre simpático y sabía hacer amigos. Recuerdo que hacíamos comparaciones entre el toreo y la carrera artística. Decíamos que tanto el toro como el público están frescos, no andan de parranda ni gastan. Torero y artista tienen que ser como los atletas, conservarse, cuidarse para dar lo mejor de sí, porque el primer compromiso es con la gente. Mario conocía tan bien los terrenos del toro como los del público. Lo medía, lo atrapaba y terminaba haciendo lo que quería. Nació con ese don; a Mario la vida le regaló cosas maravillosas como una carrera única y muchas cualidades.”
Diversión asegurada
La afición del actor cómico por el Arte de Cúchares también quedó grabado en diversos textos que, con humor y gracia, escribió para diferentes ocasiones.
Cuando se inició como empresario y torero bufo él mismo armaba los programas taurinos que publicitaban los espectáculos de su ganadería, pero los realizaba con tal simpatía, que muchos de ellos terminaban desternillando de risa al público mucho antes de ver la corrida.
Así invitaba Mario Moreno a ver el espectáculo: “Cinco días después del informe, un domingo de tantos, a tantos y con unos tontos de tantos, a las doce del día y si el tiempo lo permite, lidiarán a como dé lugar, dos ejemplares de pura caspa, de la fangosa ganadería de San José de la Huerta, quienes lucirán los colores de su familia.
“Por primera vez, desde que los españoles le quemaron las patas a Cuauhtémoc, el valiente baturro valenciano que viniera en la Pintaremolcando a la Niña y empujando a la Santa María, Manolito Tort, aliasEl Aceituna se vestirá de blanco para hacer el Tancredo y su primera comunión.
“Asesinos: El Supersónico Edwin John Davidson, de descendencia inglesa e hijo de pirata reconocido. El Desnutrido Eduardo Moreno, de descendencia güegüenche, buena pierna y pecho al frente. En un mano a mano y tête à tête, con un chic tu chic, disputá… ndose una idem.
“Cuadrillas (de rateros): José Donato Martínez, El Tapatío, de descendencia arabika; Ignacio valencia, alias El Flaco, de descendencia egipcia; Luis Ospino, alias El Bisconde, de descendencia chueca; Gustavo Castillo, alias El Apretado, de descendencia dudosa.
“Partirá plaza luciendo brioso corcel El Alcahuetillo, Eduardo Moreno Padre, alias El Zorro Plateado, de descendencia marciana. Juez de Plaza: Arturo Bigotón Castro, alias El Médium (sinvergüenza), de descendencia mormónica. Asesor técnico: José Moreno, alias El Serioro, de descendencia cotijense.
“Servicio médico: doctor T. Kilder. Servicios de ambulancias: Los Intocables. Reinas: partirán plaza las reinas de la familia e invitadas a la fiesta, o cualquier manola que tenga buena mantilla y enseñe bien la peineta.
“Entrada general: Invitación rigurosa y traje de noche (pijama). Nota: los espontáneos serán devueltos al corral y servirán de cabestros”.
Prologuista de lujo
En otra ocasión, en 1965, dada la amistad que tenía con el torero Manuel Benitez El CordobésCantinflas aceptó escribir el prólogo del libro biográfico del matador, El Cordobés y sus enemigos, escrito por L. Romero.
En una simpática y singular sintaxis así describe Cantinflas al coloso del ruedo:
Mis queridos lectores:
No pretendo ni mucho menos, como si dijéramos, presumirles de que soy muy letrado. Más bien soy falto de agricultura. Sin embargo, dentro de mi rústico intelecto, quiero hacer algo como que tirando a comentario; como si fuera una opinión o más bien un epilogo, que a lo mejor resulta un prólogo. Esto lo hago por tres razones: La primera. La segunda… y la tercera.
Ya aclarado mi propósito, no me queda si no seguir adelante con lo que deje atrás. Y en esta forma, presentar este libro que lleva entre otros objetivos, primero, que se le compre y luego que se le discuta. Porque de la discusión sale la luz y el que anda alumbrado anda contento. Y así espero que estemos todos, pues la tristeza es madre de todos los vicios. Y el que no los tenga, que con su pan se lo coma.
Así que uno se asoma a la lectura de este libro, tiene que reconocer que el autor es un viejo enamorado de la fiesta brava y sus expresiones, equivocadas o no, son sinceras y de un aficionado de buena cepa. Y ya que hablamos de cepa, sepan ustedes que hablar y conocer de toros, debería ser privilegio exclusivo de las vacas, que son las que conocen de sus debilidades. Pero como dice un conocido cronista taurino, la fiesta brava no es una graciosa huida, sino una apasionada intriga. De manera que mejor vamos a hablar de la fiesta, que es lo único que nos interesa. Y volviendo al autor de este libro, es muy loable la sincera espontaneidad con que defiende a Manuel Benítez El Cordobés, de la diatriba sistemática de que es objeto, por parte de algunos inconformes. Además, no es cosa de ocultar mi viva admiración por El Melenas, con quien me ligan lazos de amistad fraterna, no obstante de que hay muchos pelos de por medio. Siempre que se hable de El Cordobés, el asunto tendrá pelos.
Reconozco que el autor de este libro sabe de toros, eso ni quien se lo deniegue, porque luego se ve. Pa que nos hacemos, si ya somos.
Claro que dentro de esto se manda de a feo, con alevosía, premeditación y ventaja, contra toreros españoles y mexicanos, que a mi ver, son juicios no muy juiciosos. Por ejemplo: el que externa sobre Joselito Huerta, que digan lo que digan, es un torero que deja huella dondequiera que se para y si no, que lo digan los monosabios que tienen que barrer la plaza.
De El Viti dice que es un torero muy triste. Yo no creo que tenga que torear tocando las castañuelas, cada quien pone la cara de acuerdo a las circunstancias. Y así por el estilo, mejor no le seguimos, porque en lugar de prologo saldría una discusión y eso mejor se lo dejo a ustedes.
Pero lo que sea de cada quien, así como hay niños de pecho, también los hay de espalda y entre quijada y oreja, hay que reconocer que este libro esta rociado con solera taurina, desde que empieza hasta que se acaba… Y, que tiene garra, y (el que no agarra es que no encontró de´onde).
Y volviendo a mi entrañable amigo El Cordobés —el torero más discutido de la época actual— restarle meritos, sería como negar la existencia de los platillos voladores o su parentesco con los Beatles. Y como no se trata de restar sino de sumar, sumemos las orejas y rabos logrados por el genial greñudo y sumemos también las patas metidas por sus detractores, en su insidiosa y anti cordobesa campaña.
Sin salirnos de la aritmética y ante la división de opiniones, multipliquemos nuestra pasión por la fiesta… y sálvese el que pueda!… Que no creo que sean muchos… Pues en este libro, no se salva ni el autor.
Mario Moreno Cantinflas
México, D. F. 30 de septiembre de 1953.
El amo del toreo bufo
En el blog de internet monterreytaurino.blogspot.com/2010/07/mario-moreno-cantinflas se ubica una simpática entrevista realizada originalmente al cómico en los años 60 y en la cual abiertamente destaca el por qué de su acercamiento a la fiesta taurina. Parte de esta entrevista también fue reproducida en los números 112 y 113 (abril-mayo de 1980) de la revista de la Comunidad Conacyt:
“Para hablar de toros, cualquiera puede hablar… pero, para hablar de toros bravos, ya hay que cambiar de toro y de tercio…  y así poder hablar de pitón a pitón, siempre dando el pecho… Porque ya se ha dicho, que no es igual ver los toros desde la barrera, que estar en la barrera y no saber de toros…Yo, desde luego, no pretendo saber más que aquellos que deveras saben, pero mi punto de vista es diferente, porque yo si he estado cerca del toro, o más bien, el toro ha querido estar cerca de mí… Que el toro es una cosa seria, sí se los puedo asegurar… Tan seria, que yo no he visto reír a ningún toro. Eso no quiere decir, que en la fiesta no haya alegría y cosas que provoquen risa. Por ejemplo, yo he visto, porque a mí me consta —sin poder asegurarlo— que muchas veces se dan casos en que no se sabe y sin embargo, ahí esta el toro. ¿Qué quiere decir?… ¡Que hay toros alegres! … ¿O usted nunca ha leído de algún cronista, que el toro embistió con alegría?…
“En cambio, nunca habrá sabido de ningún toro que haya muerto embargado de tristeza… Pero, pasando a otro tercio y con permiso de la autoridad, yo he hecho muchas veces el paseíllo y pueden creerme, que el miedo no anda en burro… ¡sino en toro!… Y es que el toro va a lo que va… y el matador viene a lo que viene. Y si el que va, se encuentra con el que viene y no hay un entendimiento, entonces ya sabe a lo que se atiene. Ahora, que yo pienso que el buen aficionado, el que sabe ver toros, debe tener en cuenta que aunque el toro es un animal noble que sale al ruedo a pelear con nobleza y en buena lid, no es justo que se encuentre con una bola de montoneros, ventajosos, agazapados detrás de los burladeros, esperando burlarse de él, frente a miles de espectadores que se hacen cómplices de ese engaño. Y al noble animal no le quedan más que dos alternativas para seguir viviendo: o es muy bueno y aguanta con bravura y con casta todo lo que le hagan, para ganarse el indulto… O es reservón, manso y muy menso y no aguanta nada, y en ese caso, también lo devuelven al corral vivito y coleando. De todas maneras, la fiesta brava es insustituible, porque ahí se conjugan el valor, el arte, las facultades, el talento y todo eso que hay que tener para pararse frente a un toro. Estas reflexiones que me hago, pudieran ser fruto de las correteadas que he sufrido, ante públicos muertos de risa, que saben de antemano que soy comediante y torero bufo y que ningún daño les hago a los toros… pero, los toros no lo saben…  ¡Y ahí está el detalle!..
excelsior.com.mx

No hay comentarios: