lunes, 4 de febrero de 2013

Andrés Roca, de Perú, apunta a triunfador Bolsín de C. Rodrigo tras la final

Andrés Roca Rey, de nacionalidad peruana y dieciséis años, ha destacado sobremanera y apunta a triunfador del 57 Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo (Salamanca), después de la tienta final celebrada esta tarde, ya que el fallo del jurado no se conocerá hasta los próximos días.
Ha sido uno de los diez noveles de la final que mayor temple ha tenido, junto a los salmantinos Francisco Colmenero y Alberto Escuedero, quienes también han encandilado a un público que ha abarrotado la plaza del tientas del Hotel Conde Rodrigo.
Miembros del Bolsín y aficionados coinciden en que ha sido uno de los años de mayor igualdad, ya que todos los finalistas han brillado a un gran nivel, a pesar de lo difícil que se lo han puesto las vacas de José Ignacio Rodríguez, cuyo ganado pasa en la finca salmantina de Iruelo.
También ha mostrado muy buen nivel, al igual que en el resto de jornadas, el pacense de Olivenza Ginés Marín.
El próximo jueves, 7 de febrero, el jurado del Bolsín de Ciudad Rodrigo hará público el nombre del triunfador que, por primera vez, podría irse a tierras peruanas.
El becerrista Andrés Roca Rey ha estado arropado en la tarde de hoy por sus apoderados en España, José Antonio Campuzano y Alejandro Sánchez, y por su maestro y consejero, el diestro Alberto Aguilar, apoderado también por Campuzano.
Aguilar ha recordado hoy a Efe que en 2002 llegó a la final del Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo, aunque quedó segundo, por detrás del novillero Daniel Morales.
Como cada año, los cinco primeros clasificados del Bolsín matarán, como premio, un novillo cada uno durante el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo, que se celebrará del 8 al 12 de febrero.

 EFE

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo recordar y corrijanme si me equivoco, que a propósito de un gran y arriesgado par de Juan Navazo a un pavo de Dolores Aguirre -par al sesgo para unos y cuarteando para otros- en Madrid, Feria de San Isidro de 2010, fue Yesteras quien juzgó la arriesgada labor del peón, aquella tarde, de Fernando Cruz con un lacónico: ¡Es un chuflas!

Fermín Narváez.