domingo, 6 de abril de 2014

«Cuando toreo busco hacer lo que siento y que eso llegue a los tendidos»

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Alejandro Marcos, novillero.
Cerrada ya su etapa de novillero sin caballos, ¿qué balance hace de estos años?
Sin lugar a dudas, un balance muy positivo. Desde que empecé he ido adquiriendo muchos y grandes conocimientos que he sabido ir asimilando, lo que ha permitido que mi evolución fuera rápida y buena. Y en esto, una de las mayores virtudes que puede haber es la de no estancarte y saber crecer día a día.
Me cuenta que se decantó por esta profesión tras ver torear una tarde a Juan Mora en Las Ventas... ¿Es cierto eso?
Así fue. Yo había ido a Madrid a ver a Morenito de Aranda, con el que tengo cierta relación. Ya entonces estaba en la Escuela Taurina, aunque no tenía tan claro que quisiera ser torero. Pero al presenciar en directo todas aquellas sensaciones que se vivieron aquel día durante la faena de Juan Mora, me dije para mí que yo también quería despertar y sentir emociones siendo matador de toros.
Al principio todo comenzó como un juego aquel mes de julio de 2008 cuando se enfrentó a su primera becerra...
Pues sí ya que en ningún momento me pude imaginar que aquella tarde iba a condicionar tanto mi vida. Habíamos acudido a la finca de un ganadero amigo de mi padre donde soltaron una becerra y allí salí yo con pantalón corto y playeras. Pero la vida da muchas vueltas, y mira por dónde aquello que era de inicio meramente anecdótico, no lo fue tanto.
Dos años después, entraría en la Escuela Taurina de Salamanca. ¿Notaba la rivalidad?
La Escuela está presidida por el buen ambiente, pero es cierto que los que allí están son compañeros y a la vez rivales. En mi caso, yo siempre opté por ir a mi ritmo, marcando mi propio paso y sin preocuparme mucho de cómo era el caminar del resto.
¿Cómo encajaron en casa su decisión de dedicarse al mundo de los toros?
Mi padre me dejó que entrara en la Escuela Taurina porque él pensaba que iba a ser una cosa pasajera. Creo que me lo permitió para que probara algo nuevo. Lo bueno es que probé y probé y aquí sigo. Poco a poco lo han ido asimilando, aunque con mucha resignación.
Con los grandes profesionales que ha tenido como maestros, ¿cuál es la enseñanza que mejor ha asimilado en estos años?
Qué difícil resulta resumirlo todo en una enseñanza, pues han sido muchas, infinidad de cosas las que he aprendido allí durante estos últimos años. Tal vez, si me tengo que decantar por una diría que la educación taurina que te inculcan desde que entras. Creo que es la característica que más distingue a la Escuela de Salamanca.
¿Qué cree que ha visto en usted el maestro Juan José para dejar la dirección de la Escuela y comenzarle a apoderar?
Quizá habría que preguntárselo a él. Yo nunca lo he hecho, pero pienso que ha visto en mí algo diferente al resto, algo que puede llegar y traspasar fronteras, solo eso. Lo que sí que es un orgullo para mí, y también una responsabilidad, es que después de pasar por sus manos alrededor de quinientos chavales, él haya dejado la Escuela para comenzar a apoderarme. Lo único que espero es no defraudarle.
Un lujo pasar de las clases compartidas a las clases particulares que le impartirá ahora a diario su apoderado...
Ya en verano, al ser del mismo pueblo, seguía entrenando con él junto a algún otro compañero. Ciertamente, tenerle ahora a mi lado como apoderado es más que un lujo, ya que creo que es la mejor fórmula para que yo pueda seguir evolucionando y creciendo.
Cada vez más gente le ve como uno de los novilleros con más futuro y proyección. ¿Cómo se lo toma, como responsabilidad, como halago...?
Es un halago que responsabiliza. Lo que tengo claro es que hay que ir despacio. Sin caballos la cosa ha ido bien, pero ahora ya es otra etapa la que comienzo y espero que siga yendo la cosa igual, sabiendo que es fundamental no levantar jamás los pies del suelo. Hay que ser consciente de lo que uno es y tal vez esa sea la mejor fórmula para que sigan diciendo esas cosas tan bonitas de uno.
Para los que aún no le conocen, ¿cuál es el sello que le caracteriza?
Me gusta torear dentro de unos cánones, pero teniendo mi propio sello, ese que me identifica conmigo mismo. Dicen que soy clásico, con cierto estilo. Yo lo que busco es hacer lo que siento y que eso llegue a la gente.
Aparte de Juan Mora, ¿qué otros matadores de toros le inspiran más cuando coge los trastos?
Hombre, me gusta mucho Rafael de Paula, Curro Vázquez también me agrada en especial, al igual que Manzanares padre, Leandro, Eduardo Gallo, Morenito de Aranda... Como se puede ver, todos los toreros que tienen una personalidad muy definida que les distingue del resto.

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