martes, 28 de diciembre de 2010

Plaza de toros de Tánger, del esplendor al abandono


Es un edificio diferente al resto de la arquitectura urbanística de Tánger. Su estado revela que fue uno de los lugares que despertaron pasión y alegría y en el que los aficionados del mundo taurino asistieron a inolvidables faenas.

Es la Plaza de Toros de Tánger –o como dicen los tangerinos ‘plaza toro’, nombre con el que se conoce también al barrio en el que se encuentra-, se fundó en la época del Tánger internacional, una década donde la ciudad conoció su gloria en el mundo del arte, del espectáculo y el ocio.

Sobre 21.540 metros cuadrados y con 72.120 euros de coste, la empresa española Ingeniería y Construcción S. A. empezó a construir la plaza en el año 1949.

Tenía una capacidad para 13.013 localidades y disponía además de cuadras de caballos, corrales, almacenes, toriles, quirófano, enfermería, capilla, baño, sala de toreros y una vivienda para el conserje. Entre los accionistas principales figuraban Moulay Ahmed Rissouni, ‘caïd’ (gobernador) de la ciudad de Larache.

Su inauguración, anunciada por la prensa del tiempo, tuvo lugar el 27 de agosto de 1950 con un cartel de excelentes maestros del arte taurino, como Agustín Parra ‘Parrita’, José María Martorell Navas, Manuel Calero Cantero ‘Calerito’ y con toros de la ganadería de Fermín Bohórquez.

Era un domingo de agosto, un día inolvidable, toda la ciudad estaba paralizada, kilómetros de atascos de tráfico que se dirigían a la plaza, vendedores, periodistas, espectadores y curiosos, todos estaban allí.

Asistieron espectadores de todas las ciudades, de forma que se aumentaron las frecuencias de los trenes, los autobuses y barcos incluso se organizó un vuelo especial entre Gibraltar y Tánger.

Se agotaron las entradas, hasta que 11.500 personas se vieron obligadas a asistir a su apertura desde los jardines de fuera.

La actividad de aquellas tardes taurina duró hasta el año 1970, pasando por varios ilustres toreros como Ángel Peralta, Juan Belmonte Fernández, Pepe Luis Vázquez, Luís Miguel Dominguín , Julio Aparicio, Miguel Báez ‘El Litri’, Manuel Benítez ‘El Cordobés’, Antonio Ordóñez, Pepín Martín Vázquez, entre otros. Fueron igualmente numerosos los españoles residentes en Tánger que tentaron a la suerte en el coso tangerino, como Pepito Medina, Luis Álvarez ‘El Andaluz’ y Jesús Cañizares.

Algunas de las principales anécdotas, fue ver torear a una mujer, Conchita Cintrón, cuando en España aún estaba prohibida la participación del sexo femenino en el mundo del toreo o que el rey Mohamed V, abuelo del actual monarca Mohamed VI, asistió de incógnito a una corrida.

La independencia del país en 1956 hizo parar el espectáculo y la plaza se cerró hasta el 12 de julio de 1970, cuando nuevos promotores madrileños, los hermanos Lozano, abrieron de nuevo la puertas del coso hasta el 4 de octubre del ese mismo año, con la intervención de El Cordobés en la última corrida de esta plaza.

Los motivos del cierre nunca han sido revelados, pero se comenta que el difunto rey Hassan II “no soportaba esta carnicería”.

En los años 90 la misma plaza fue usada por las autoridades marroquíes como centro de internamiento de inmigrantes africanos ilegales. Esto fue criticado por numerosos organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales lo que llevo a su cierre.

En septiembre de 2005, la Diputación Provincial de Cádiz y el consejo regional Tánger-Tetuán firmaron un acuerdo para llevar a cabo el proyecto de recuperación de la Plaza de Toros de Tánger. Su objetivo primordial era convertir el coso en un espacio multiusos en el que se puedan llevar a cabo no sólo corridas de toros, sino conciertos, espectáculos de arte ecuestre, teatro, óperas, moto-cross, y todo tipo de eventos socioculturales propicios para organizar en este recinto.

La reapertura de la plaza, que en la actualidad no tiene ningún uso, ya que el acuerdo no ha llegado a cumplirse, creará una fuerte polémica entre los colectivos defensores de los animales y los aficionados del mundo taurino, sobre todo en una ciudad en la que hace 40 años que no acoge ninguna corrida de toros.


Ferdaous Emorotene.