lunes, 30 de abril de 2012

El ganadero asentado en Extremadura que quiso ser torero

Este año se cumplen 50 desde que Victorino Martín se asentó en Extremadura y comenzó a criar en la finca 'Las Tiesas de Santa María' -próxima a Portezuelo- las reses de encaste Albaserrada que poco antes había adquirido junto a su hermano Adolfo.
En concreto, ambos compraron en 1960 la parte de la ganadería de Florentina Escudero. Aunque en un principio su intención era adquirir unos bueyes, le ofrecieron 150 reses por 1.060.000 pesetas, además del derecho a lidiar con el nombre de Escudero Calvo Hermanos. Dos años más tarde los hermanos se hicieron con otra parte de la ganadería y llegaron a Extremadura donde Victorino decidió ubicar sus reses por las condiciones favorables del clima y la dehesa. Desde entonces sus comparecencias comenzaron a contarse por triunfos.
La plaza de Madrid fue siempre su casa. El primer día del mes de junio de 1982 tuvo lugar la denominada 'corrida del siglo', con un toro de vuelta al ruedo, otro premiado como el más completo y la terna, formada por Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar sale a hombros junto al ganadero tras pasear dos orejas cada uno.
Ese mismo año, el 19 de julio, en un concurso de ganaderías, Ortega Cano indultó a 'Velador', siendo el primer y único toro al que se perdonó la muerte en Las Ventas. Después de tres años sin lidiar en el coso de la capital de España, Victorino Martín regresa a Madrid y lo hará el próximo 8 de junio. Antes de esta importante cita, Victorino Martín hace un alto en su trabajo diario para charlar con HOY sobre el pasado, presente y futuro de los míticos cárdenos de Albaserrada.
-Sevilla ha sido la tercera cita importante de la temporada.
-Sevilla siempre es especial. Es una de las grandes plazas de la tauromaquia. Lidiar en ella siempre te carga de responsabilidad. Además el ruedo maestrante es uno de los más exigentes para el toro.
-La fecha más especial del calendario esta campaña será el 8 de junio, cuando regresen a Las Ventas tras tres años de ausencia.
-Sin menospreciar a otras plazas como Bilbao, Sevilla o México, Madrid es la plaza más importante. Es la que nos ha impulsado. Volver a ella después de tres años sin lidiar es una responsabilidad tremenda, más aún sabiendo cómo es Madrid. A sus hijos predilectos es a los que más exige. Nos sentimos muy queridos, todo lo que somos se lo debemos al aficionado en general y a Madrid en particular, y es por ello que sabemos que nos van a exigir a tope y que ese nivel de exigencia después de tres años será muy grande.
-Anunció el año pasado que volvería a Madrid. ¿Cómo supo que tenía los toros idóneos para este compromiso?
-La obligación del ganadero es saber lo que tiene en su casa. Nosotros tuvimos un percance bastante desagradable, nos mataron un tercio de la ganadería por un tema de campaña de saneamiento, y eso nos dejó muy tocados. El trabajo de 50 años se tambaleó. Recuperarlo nos está costando tiempo. Al tener una camada como la de este año, que se aproxima un poquito más a lo que es una camada normal nuestra, volveremos a Madrid. 
 
 
-¿Qué puede decir de la corrida?
-La corrida de Madrid está en el tipo de lo que demanda la afición de Madrid, un toro más espectacular por decirlo de alguna manera.
-No faltarán a la cita en el norte de España con Bilbao y Santander.
-Hay una serie de plazas que han sido fieles a la casa Victorino porque apuestan por el toro y han apostado por él durante toda su existencia. A mi padre siempre le he oído decir que la única plaza que no se plegó a las exigencias cordobesistas en cuanto a disminución de tamaño y de trapío del toro fue Bilbao. Si Madrid es nuestra casa, Bilbao es nuestra segunda casa. Hay que reconocer el esfuerzo que han hecho y lo bien que lo están haciendo a lo largo de los años. La plaza es de una gestión mixta, mitad Ayuntamiento, mitad Casa de la Misericordia. La junta administrativa está compuesta por aficionados y personal del Ayuntamiento que eligen primero las ganaderías y luego los toreros.
-Y también lo es Francia.
-Por supuesto. Hace 40 o 50 años en Francia todos los ganaderos echaban el toro que menos servía. Hoy, quitando las plazas de primera, los siguientes toros en importancia se los lleva Francia. Han cuidado mucho la organización, la elección de los toros y el espectáculo en general. Francia es un baluarte. Es el país de la Ilustración, una de las naciones culturalmente con más peso en todo el mundo, y que tenga una parte que se identifique plenamente con los toros, nos da una garantía a todos los que amamos esta fiesta. No deja de ser un salvoconducto para que nos respeten, nos comprendan y nos escuchen. Si los toros no estuvieran en el sur de Francia seguramente nos respetarían menos de lo que lo hacen algunas facciones mundiales. Incluso la Comunidad Económica Europea miraría los toros de otra manera si no estuviesen en Francia.
-¿España debería aprender de Francia en algunos aspectos?
-No, creo que hay plazas en España que pueden enseñar todavía mucho a las francesas. Ahí está Madrid, por ejemplo, en la que se mira toda Francia. O Bilbao, Santader, Valencia... En líneas generales lo que es encomiable es la afición francesa porque es muy activa y participativa. En verano siempre vienen al campo a ver los toros. Sus vacaciones son alrededor del toro. En ese sentido sí son un ejemplo.
-Cambiando de tercio, su ganadería cumple en 2012 50 años en Extremadura. ¿Por qué eligió su padre esta región para asentarse?
-Vinimos en 1962. Mi padre empezó a ser ganadero por la sierra de Madrid. Cuando compra el primer lote de la ganadería que tenemos ahora, estaba en Salamanca y el resto en Extremadura. Él conocía Extremadura porque había venido mucho por aquí y le encantaba el clima y la dehesa, pensaba que era un lugar ideal para la cría del toro bravo. Lo que sí es cierto es que cuando empezó las comunicaciones eran malísimas. Desde Galapagar aquí tardábamos cinco horas. Cuando las comunicaciones en Extremadura mejoraron, los ganaderos han tenido acceso a estas tierras maravillosas que son el centro geográfico del toro bravo. Mérida está a medio camino de Salamanca, de Andalucía, en Extremadura y a mitad de Madrid y Portugal. No solamente tiene los pastos que tiene, o sus espacios naturales, sino que actualmente tiene la ventaja de la comunicación. Es un lugar privilegiado en cuanto a comunicaciones.
-Como veterinario, ¿cree que Extremadura tiene el clima más idóneo para la cría de bravo?
-Es muy bueno. Con el cambio climático sí es cierto que la línea se va desplazando un poco hacia el norte. Lo peor es el verano, pero Extremadura tiene una ventaja muy grande para la actividad ganadera, y es que tiene muchas superficies de regadío. El arbolado de la dehesa protege del calor y el regadío proporciona cereales para la alimentación del ganado.
-Su ganadería es pionera en la conjunción del turismo y la tauromaquia. ¿Siempre han abierto las puertas de su casa?
-Sí, desde nuestros inicios. Cuando estábamos en Galapagar muchos aficionados de Madrid venían a la hora de echar de comer a los toros, para verlos. Esta casa siempre ha sido abierta, lo que pasa es que teníamos el tema un tanto descuidado y a partir de este año hemos decidido dárselo a una persona que se encarga de organizarlo. Nosotros, antes que nada, somos aficionados y eso es fundamental en cualquier actividad que se haga en la vida. Hay una palabra portuguesa que a mí me gusta mucho, que es amador. Significa aficionado. Cualquier cosa que uno haga en la vida tiene que ser porque le guste, ser amador de lo que uno hace. Nosotros somos amadores, somos aficionados de esta actividad del toro bravo. El que tiene afición tiene nuestra casa abierta. Siempre ha sido así.
-También innovaron sacando una colección exclusiva de vinos. ¿Cómo surgió esta idea?
-Ha sido un poco un enredo pero estamos muy contentos. Es curioso porque mi padre y todos en mi familia son abstemios, el único que ha bebido un poquito he sido yo. Encontramos un vino que procedía de una variedad única en el mundo, entonces el que quiera probar un vino de esa uva, hoy por hoy, tiene que beber el nuestro. Nos pareció bien, nos gustó la idea y nos entretiene el tema de los vinos.
-La saga comenzó con su padre, usted sigue sus pasos, ¿y sus hijas? ¿Les gusta el toro?
-Sí, mi hija es veterinaria y me está ayudando, lo que pasa es que ahora ha sido madre y la maternidad eclipsa un poco todo lo demás. A ella le gusta mucho, ha trabajado y trabaja en la explotación y tiene afición. Vamos a ver si sigue con esta aventura que empezó mi padre hace 50 años, que tantas satisfacciones nos ha dado, que tanto nos ha hecho realizarnos como personas y que sería importante que tuviera una continuidad. De momento apunta bien, ella tiene afición e incluso se ha venido a vivir a Extremadura y bueno... Vamos a ver cómo vienen las cosas. 
 
 
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