A través de un Real Decreto establece los requisitos que deben reunir las explotaciones para su ordenamiento frente algunas palogías.
El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino, un Real Decreto que regula la calificación sanitaria de las ganaderías y explotaciones de reses de lidia así como el movimiento de estos animales hacia o entre explotaciones adaptadas a la situación epizootiológica de la brucelosis y la tuberculosis bovina..
Con él se trata de adecuar la normativa existente para la calificación sanitaria y movimiento de las reses de lidia a la del resto de sectores productivos de ganado vacuno, que se rigen por el Real Decreto de 2 de diciembre, por el que se regulan los programas nacionales de erradicación de las enfermedades de los animales.
No obstante, se mantienen normas específicas para la calificación y el movimiento de estas explotaciones frente a la brucelosis y la tuberculosis bovina, siempre que no comprometan la evolución de la lucha contra estas enfermedades.
Esta circunstancia se debe a las peculiaridades que presentan estas reses, cuyo destino es ser lidiados en espectáculos taurinos, aspectos que diferencian a la raza bovina de lidia del resto de razas de ganado vacuno, cuya aptitud es lechera o cárnica, según informaron fuentes del MARM.
Las principales novedades del Real Decreto se centran en la consideración de la explotación como la unidad epidemiológica de actuación, lo que aporta racionalidad a la obtención de la calificación sanitaria por las explotaciones y clarifica los movimientos a realizar entre ellas, manteniendo ciertas particularidades por el sistema de manejo que se efectúa en esta aptitud productiva.
El proyecto, entre otras novedades, flexibiliza el protocolo de pruebas diagnósticas para el mantenimiento de las calificaciones sanitarias para las explotaciones que lleven más de tres años con esa consideración. Así mismo, en las explotaciones de animales para lidia que tengan calificación sanitaria de oficialmente libre de tuberculosis se introduce la posibilidad de realizar las pruebas de mantenimiento mediante un sistema de vigilancia de los animales sacrificados en matadero o en plaza de toros.
Del mismo modo, se prevé un régimen especifico para los encastes de la raza de lidia que hayan sido declarados en peligro de extinción. La autoridad competente podrá retrasar el sacrificio obligatorio de los animales reaccionantes positivos por el tiempo preciso para recabar de los mismos el material genético preciso que permita la conservación del encaste, siempre que ello no suponga un riesgo para la salud pública o la sanidad animal.
el adelantado.com
«La Cabañuela», la finca de toros de lidia propiedad de Antonio Bañuelos, comenzó su andadura en el año1993, con el sobrenombre de «Los toros del frío». Actualmente, en la finca pastan 650 reses, de ellas 300 vacas nodrizas. El ganadero burgalés reconoce que la cría de toros de lidia se está viendo afectada por los mismos factores que el resto, entre otras cosas, por la subida del precio de las materias primas para el pienso y del forraje, que calcula en un 25% en los últimos dos años. Y mientras, el precio de la carne es bajo aunque ahora «se esté manteniendo estable». No obstante, la oferta «está saturada por el exceso de importación».
Con todo, el principal problema de la ganadería de lidia reside en el importante descenso de los festejos taurinos en España en los últimos años. (700 menos en 2008, 890 en 2009 y unos 1.200 festejos menos en 2010, cita Bañuelos). Según sus cuentas, cerca de 3.000 festejos menos en España en tres años, que suman la friolera de unas 18.000 reses sin vender. «Consecuencia de todo esto es que en zonas tradicionales donde pastan ganaderías de lidia, puede haber semanas en las que 100 o 200 cabezas de origen lidia van al matadero», explica este ganadero antes de añadir que ha habido casos en los que «se han llevado al matadero ganaderías por su origen y tipo peculiar de ganadería de toro pequeño, que ya no se lleva en las plazas de toros grandes y porque donde se podrían lidiar, que son las plazas pequeñas y portátiles se han eliminado este tipo de festejos».
Ahora lamenta el trabajo de cuatro años en un animal, «que más cuidado no existe, sanitariamente, en alimentación, en hábitat natural», no se ve compensado en el precio final, lo que se traduce en la disminución de la cabaña brava en espera de la regulación del sector.
También en eso es pesimista Antonio Bañuelos, que explica que están disminuyendo tanto la oferta como la demanda, así que ve «difícil salida» en los próximos años a los problemas de este sector.
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